Si hay un barrio madrileño al que le pegaría tener un puerto, es Lavapiés, y sin duda el mar tendría que estar en la vecina Atocha. De momento tenemos un café, un pequeño café, que se llama El Mar, en la calle Embajadores nº 31.
Además de café es tienda de alimentos ecológicos. Puedes elegir la fruta o la verdura y te la llevan a casa en bicicleta. Los escasos sillones y mesitas están elegidos con gusto y el público es heterogéneo, una estupenda mezcla de antiguos y nuevos vecinos del barrio.
La fachada del salón de peluquería nos recuerda a un negocio anterior que tenía este precioso mural de azulejos, uno de los magníficos azulejos que decoraron los comercios madrileños en los años veinte . El mural original se estropeó y hace dos décadas se hizo una reconstrucción fidedigna.